Indicadores Programa Seguridad E Higiene

Indicadores Programa Seguridad E Higiene

INTRODUCCIÓN

Una de las necesidades básicas de quienes diseñan, ejecutan y financian un programa en el que comprometa cualquier empresa o departamento de ella es la evaluación del mismo. ¿Se están cumpliendo o se cumplieron los objetivos del programa? ¿Fueron suficientes los recursos destinados en el programa para el logro de los objetivos? ¿Se hicieron todas las actividades que se podrían haber hecho con los recursos disponibles? ¿Se utilizaron los recursos de la manera más eficiente, eficaz y efectiva? ¿Se logró cambiar la situación inicial por una mejor? ¿Dónde es necesario mejorar? ¿Cuál es o fue la relación costo-beneficio?

Se pudiera decir que evaluar la gestión consiste en medir el desempeño de los planes, programas y proyectos, comparar los resultados obtenidos con criterios previamente establecidos y hacer un juicio de valor, tomando en cuenta la magnitud y dirección de la diferencia encontrada entre lo previsto y lo obtenido (es decir: si mejoró, siguió igual o empeoró y cuánto).

En este documento

se abordarán los siguientes temas: qué son los indicadores, su utilidad, características de un buen indicador, tipos y clasificación de los indicadores; relación con los sistemas de información, y presentación de datos, con numerosos ejemplos aplicados a los programas de seguridad, salud y ambiente (SSA).

LOS INDICADORES

Como se dijo antes, son formulaciones generalmente matemáticas con las que se busca reflejar una situación determinada. De acuerdo con Guardiola, un indicador es una relación entre variables cuantitativas o cualitativas que permite observar la situación y las tendencias de cambios generadas en el objeto o fenómeno observado, en relación con objetivos y metas previstos e impactos esperados. Estos indicadores pueden ser valores, unidades, índices, series estadísticas, etc. Son las herramientas fundamentales de la evaluación.

Utilidad

Los indicadores son útiles para varios fines:

•Evaluar la gestión

•Identificar oportunidades de mejoramiento

•Adecuar a la realidad objetivos, metas y estrategias

•Sensibilizar a las personas que toman decisiones y a quienes son objeto de las mismas, acerca de las bondades de los programas

•Tomar medidas preventivas a tiempo

•Comunicar ideas, pensamientos y valores de una manera resumida: “medimos lo que valoramos y valoramos lo que medimos”

Un indicador aislado, obtenido una sola vez, puede ser de poca utilidad. En cambio, cuando se analizan sus resultados a través de variables de tiempo, persona y lugar; se observan las tendencias que el mismo puede mostrar con el transcurrir del tiempo y se combina con otros indicadores apropiados, se convierten en poderosas herramientas de gerencia, pues permiten mantener un diagnóstico permanentemente actualizado de la situación, tomar decisiones y verificar si éstas fueron o no acertadas.

Características de un buen indicador

Un buen indicador:

•Sirve a un propósito;

•se ha diseñado teniendo en cuenta este propósito y las características de los usuarios;

•guarda relación con un asunto de interés actual o futuro (es decir, es útil);

•es costo-eficaz: logra el objetivo de su utilización con la mínima cantidad de recursos, utiliza recursos (datos, entre ellos) existentes o permite utilizar los datos nuevos que requiere para otros usos y usuarios;

•es válido, es decir que mide lo que se pretende medir;

•es objetivo: permite obtener el mismo resultado cuando la obtención del indicador es hecha por observadores distintos, en circunstancias análogas;

•es sensible: es capaz de captar los cambios ocurridos en la situación objeto del indicador;

•es específico: aplicable solo a la situación de que se trata;

•es inequívoco en su significado;

•se puede obtener sin dificultad;

•es consistente en el transcurso del tiempo;

•se obtiene oportunamente;

•es preciso;

•es transparente (fácilmente entendido e interpretado por los usuarios);

•es dado a conocer periódicamente a las partes interesadas.

Estos criterios tienen varias implicaciones que condicionan y limitan los tipos de indicadores que se pueden desarrollar, y la forma como se pueden construir, presentar y utilizar. Muchos de estos criterios son también en cierto grado mutuamente incompatibles: ésa es una razón por la que los indicadores son difíciles de diseñar.

La necesidad esencial de costo-eficacia, por ejemplo, significa a menudo que los indicadores se deben desarrollar con base en los datos que ya existen o, si éstos se van a recoger por primera vez, que puedan ser utilizados también para otros propósitos. Desafortunadamente, muchos de los datos existentes se han recogido para propósitos específicos y no son, por lo tanto, ideales para otros usos.

La necesidad de claridad y de facilidad de entender también implica que los indicadores deben condensar a menudo grandes volúmenes de datos en un breve resumen (como lo es un indicador), y que las complejidades del mundo se reducen a un mensaje simple e inequívoco.

El criterio de validez científica, por otra parte, requiere que el proceso de precisión no vaya demasiado lejos. Los indicadores deben simplificar, sin sesgar, la verdad subyacente, o perder las conexiones y las interdependencias vitales que gobiernan el mundo verdadero.

Al mismo tiempo, si los indicadores deben ser sensibles al cambio, es necesario que se basen en datos exactos, de alta resolución y consistentes.

Lograr esto, mientras también se mantiene la simplicidad, es sí mismo un desafío. Hacerlo así, al tiempo que se asegura que se pueda hacer uso de los datos limitados y a menudo variados que generalmente están disponibles, es aún más arduo.

Alcanzar todo esto de una manera rentable es de hecho difícil.

Las diversas aplicaciones que pueden darse a los indicadores también crean desafíos. Cada uso puede implicar la necesidad de un indicador ligeramente distinto.

Un indicador ideado para monitorear tendencias en el tiempo, por ejemplo, debe basarse en datos que son representativos espacialmente, pero no necesariamente intensivos o completos.

El mismo indicador, usado para examinar patrones geográficos y para identificar lugares de interés (“hotspots”), deberá basarse en datos espaciales que son detallados y comprensivos: las variaciones temporales serán menos importantes.

Un indicador desarrollado para levantar conciencia pública sobre una cuestión de salud ambiental necesitará ser interesante y aceptable para la comunidad afectada (el indicador deberá tener ‘resonancia’).

Esto puede significar que será necesario sacrificar un cierto grado de complejidad y de rigor para hacer el mensaje fuerte y claro. En los indicadores que se idean para el uso como parte de una investigación epidemiológica, por el contrario, el énfasis será ante todo puesto en su validez y exactitud científicas.

Por todo lo anterior, el desarrollo de indicadores multi-propósito es sumamente difícil. En algún grado, todos los indicadores tienen un uso y un contexto específicos.

Los indicadores también deben ser dinámicos. Se deben actualizar y corregir en la medida en que el entorno cambia: cambios no solamente en las condiciones específicas que ellos describen, sino también en la disponibilidad de datos, en el conocimiento científico, o en los niveles de interés y necesidades de sus usuarios.

Los indicadores, por lo tanto, no son fijos ni universales. Lo que hace que un indicador sea bueno en un lugar en un momento determinado no será necesariamente relevante en otro.

Por consiguiente, aunque es posible idear conjuntos definitivos de indicadores que responden a necesidades específicas, la utilidad más amplia de éstos es inevitablemente limitada. Por otra parte, no es apropiada una especie de anarquía, en la cual cada uno desarrolla sus propios indicadores.

Esto daría lugar a una duplicación esfuerzos, a la proliferación de conjuntos de indicadores y a una dificultad cada vez mayor de comparar o de combinar indicadores provenientes de diversas fuentes.

Puede también alentar el desarrollo de indicadores mal concebidos y mal diseñados que pueden desinformar más bien que informar.

Tipos de indicadores

1.Según como se expresa la valoración, los indicadores pueden ser:

•Nominativos o cualitativos, si solo expresan la presencia o ausencia de una cualidad (p.e., cuenta o no con política de prevención de riesgos; cumple o no una determinada norma técnica, etc).

•Cuantitativos, si se expresan en forma numérica (porcentajes, promedios, tasas, etc).

1.Por su importancia relativa, se pueden clasificar como:

•Esenciales o principales

•Secundarios o complementarios

La definición de cuáles se consideran esenciales y cuáles secundarios, depende de los intereses y políticas de cada empresa y del departamento o departamentos encargado(s) de SSA.

1.Según su grado de complejidad, los indicadores pueden ser:

•Simples, si están constituidos por una medida directa y única del aspecto a evaluar, generalmente en un contexto de tiempo y lugar. Muchos de ellos corresponden a números absolutos, tales como: monto total de las pérdidas por accidentes y enfermedades ocupacionales en la empresa X durante el año tal, cantidad de personas que recibieron una capacitación específica en cada uno de los departamentos de la empresa durante el año pasado, número de las quejas de la comunidad por contaminación ambiental, etc.

•Compuestos, si corresponden a números relativos o quebrados: razones, proporciones, índices, tasas. Ejemplos:

El índice de frecuencia de los accidentes con incapacidad: (Número de accidentes con incapacidad en la empresa durante un período dado)*K/(Número de horas hombre trabajadas en dicho período).

Pesos invertidos por trabajador en programas de bienestar: (Monto total en pesos para programas de bienestar durante un período)/(Número total de trabajadores en el mismo período).

Porcentaje de trabajadores expuestos al riesgo A: (Número de trabajadores expuestos al riesgo A)*100/(Número total de trabajadores). Costo promedio de la disposición de desechos por kilogramo de peso: (Gasto total del programa de desechos industriales en un período)/(Número total de kilogramos de desechos en el mismo período). Tasa de incidencia de sordera profesional: (Número de casos nuevos de sordera profesional calificados por la ARP durante el período)*K/(Número total de trabajadores expuestos a niveles de ruido por encima de 80 dB durante la jornada laboral en dicho período)

1.Por el aspecto que evalúan, pueden ser:

•Organizacionales, relacionados con la estructura y compromiso de la empresa para SSA: Número de COPASOs en funcionamiento en la empresa (si tiene varias sedes), horas-profesional de SSA por trabajador, horas-profesional de seguridad por hora laborada en la empresa, etc.

•Técnicos, relacionados con la ejecución propia del programa de SSA: Porcentaje de recomendaciones de seguridad que se implantaron, grado de riesgo por áreas, índices de frecuencia y severidad de la accidentalidad, porcentaje de trabajadores que no sufrieron lesión o enfermedad en un período, número de toneladas de material particulado emitidas al ambiente a través de las chimeneas, etc.

•Económicos, relacionados con los costos de los programas de SSA: Monto global de la inversión en SSA, retorno sobre la inversión en SSA, costo promedio de cada accidente de trabajo, costo total de ausentismo, pago total de multas por contaminación ambiental, ahorros por prevención, impacto del programa de SSA en la productividad, etc.

•Normativos: relacionados con el cumplimiento de las normas internas y externas en el campo de SSA: Número de normas de higiene y seguridad elaboradas, proporción de normas cumplidas con respecto a las existentes, existencia de política de SSA, etc.

1.De acuerdo con el área de SSA para la que se utilizan, los indicadores pueden ser:

•De seguridad industrial

•De higiene industrial

•De medicina preventiva y del trabajo

•Ambientales

1.Los indicadores también se pueden agrupar según la historia natural de la enfermedad así:

•De promoción

•De prevención

•De diagnóstico precoz

•De atención

•De rehabilitación


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